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Cómo limpiar las brochas de maquillaje en casa

Aprende a limpiar las brochas de maquillaje en casa con jabón suave, técnicas de secado seguras y consejos sencillos que cuidan las cerdas, la piel y tus herramientas favoritas.

Cómo limpiar las brochas de maquillaje en casa

La mejor forma de aprender a limpiar las brochas de maquillaje en casa es lavar las cerdas con agua tibia y un limpiador suave, aclarar bien, devolverles su forma y dejar secar las brochas en horizontal. Así eliminas maquillaje, aceites y residuos sin debilitar el pegamento de la virola. A continuación te explicamos cómo hacerlo sin dañarlas.

Lo esencial

  • Lava las brochas de uso frecuente cada 7 a 10 días, sobre todo las que utilizas con maquillaje líquido o en crema.
  • Evita que el agua llegue a la virola, la pieza metálica que une las cerdas al mango.
  • Utiliza jabón líquido suave, un limpiador sólido para brochas o un champú suave sin perfume.
  • Aclara hasta que el agua salga limpia y presiona para eliminar la humedad sin retorcer las cerdas ni tirar de ellas.
  • Deja secar las brochas en horizontal, con las cerdas sobresaliendo del borde de la encimera; nunca en vertical mientras estén mojadas.

¿Qué necesitas para limpiar las brochas de maquillaje?

Brochas de maquillaje, limpiadores suaves, una alfombrilla de limpieza de silicona, un cuenco y una toalla sobre un tocador de mármol.
Brochas de maquillaje, limpiadores suaves, una alfombrilla de limpieza de silicona, un cuenco y una toalla sobre un tocador de mármol.

No necesitas un kit complicado. Unas cuantas herramientas básicas bastan para limpiar la mayoría de las brochas sintéticas sin generar un montón de residuos de un solo uso.

Prepara lo siguiente:

  • Un limpiador suave: Elige un jabón líquido sin perfume, un champú suave o un limpiador sólido para brochas. Busca tensioactivos suaves y evita las fragancias intensas, los colorantes y las partículas exfoliantes abrasivas.
  • Un cuenco o lavabo limpio: También puedes lavar cada brocha directamente bajo un chorro suave de agua para no tener que llenar todo un lavabo.
  • Una alfombrilla de limpieza de silicona: Esta herramienta opcional ayuda a desprender los restos difíciles de base y corrector de las cerdas muy juntas.
  • Una toalla limpia: Úsala para absorber el agua y apoyar las brochas mientras se secan.
  • Agua tibia: Con el tiempo, el agua caliente puede ablandar el adhesivo y dañar tanto las fibras sintéticas como las naturales.

He comprobado que un limpiador sólido para brochas resulta especialmente práctico para viajar y para las rutinas que generan menos residuos. Suele llevar menos envase que los productos embotellados y permite controlar mejor la cantidad que usas. Deja que la pastilla se seque por completo antes de cerrar su recipiente para que no se reblandezca.

No tienes que comprar un producto etiquetado específicamente para brochas. Un limpiador sencillo puede funcionar muy bien. Aun así, el jabón de Castilla concentrado puede resecar las brochas delicadas de pelo natural, mientras que un jabón de manos muy perfumado puede dejar residuos. Lo ideal es que sea suave y fácil de aclarar.

Cómo limpiar las brochas de maquillaje en casa paso a paso

Una mujer lava las cerdas de una brocha bajo el grifo manteniendo seca la virola.
Una mujer lava las cerdas de una brocha bajo el grifo manteniendo seca la virola.

Reserva aproximadamente entre 10 y 20 minutos, según el tamaño de tu colección de brochas. Lavarlas de una en una te permite controlar mejor la limpieza y evita que el agua sucia pase de una herramienta a otra.

  1. Moja solo las cerdas. Sujeta la brocha inclinada hacia abajo bajo un chorro de agua tibia. Evita empapar el mango o que el agua llegue a la virola.
  2. Aplica una pequeña cantidad de limpiador. Pon una gota de jabón líquido suave en la palma de la mano o pasa la brocha húmeda suavemente en círculos sobre un limpiador sólido.
  3. Masajea las cerdas. Mueve suavemente la brocha en círculos sobre la palma de la mano o una alfombrilla de limpieza de silicona. No aplastes las fibras ni las frotes con fuerza.
  4. Insiste en los residuos difíciles. Las brochas densas para base pueden necesitar un segundo lavado. Añade otra gotita de jabón en lugar de desperdiciar una gran cantidad de una sola vez.
  5. Aclara con las cerdas apuntando hacia abajo. Sigue aclarando hasta que el agua salga limpia y no quede espuma. Los restos de limpiador pueden endurecer las cerdas e irritar la piel sensible.
  6. Presiona para retirar el exceso de agua. Aprieta suavemente desde la base de las cerdas hacia las puntas con los dedos limpios o una toalla. No las retuerzas, gires ni estires.
  7. Devuelve a la brocha su forma. Alisa las cerdas para devolverles su forma original mientras aún estén húmedas. Así ayudarás a evitar que se abran y queden bordes irregulares.
  8. Deja la brocha en horizontal para que se seque. Colócala sobre una toalla limpia con las cerdas sobresaliendo del borde de la encimera para que circule mejor el aire.

Sinceramente, el error que veo con más frecuencia es sumergir toda la brocha en agua jabonosa. Parece eficiente, pero el agua puede entrar en la virola, debilitar el adhesivo y hacer que se desprendan las cerdas. Mantener la brocha inclinada hacia abajo influye de verdad en su duración.

Para las brochas muy densas, repite el lavado en lugar de dejarlas sumergidas. El maquillaje atrapado cerca de la base puede acumular aceites y microorganismos, así que revisa las cerdas interiores antes de dar la limpieza por terminada.

¿Con qué frecuencia debes lavar las brochas de maquillaje?

La frecuencia de limpieza depende de las fórmulas que uses y de las zonas del rostro en las que emplees cada brocha. Los productos en crema y líquidos dejan más residuos húmedos que los polvos sueltos, por lo que estas herramientas suelen necesitar lavados más frecuentes.

  • Brochas para base y corrector: Lávalas cada 7 a 10 días.
  • Brochas para colorete en crema y contorno: Lávalas semanalmente.
  • Brochas de ojos: Lávalas semanalmente y entre colores muy distintos.
  • Brochas para polvos, bronceador y colorete en polvo: Lávalas cada 1 o 2 semanas.
  • Esponjas de maquillaje: Límpialas después de cada uso cuando sea posible y deja que se sequen por completo.

Las personas con piel propensa al acné o muy sensible pueden preferir lavar más a menudo las brochas para el rostro. El lavado elimina residuos y reduce su acumulación, pero no esteriliza la brocha. No compartas las brochas y sustituye las que huelan a humedad, sigan manchadas después de lavarlas o pierdan cerdas continuamente.

Entre lavados a fondo, puedes retirar el color de una brocha de ojos con un paño reutilizable limpio y seco. Un espray limpiador de secado rápido resulta útil para cambiar de tono, pero no debe sustituir los lavados habituales con agua y jabón.

¿Cómo debes secar las brochas de maquillaje sin dañarlas?

Brochas de maquillaje limpias secándose en horizontal, con las cerdas sobresaliendo del borde de una encimera.
Brochas de maquillaje limpias secándose en horizontal, con las cerdas sobresaliendo del borde de una encimera.

Secarlas bien es tan importante como lavarlas. Nunca coloques las brochas mojadas en vertical dentro de un vaso, porque la humedad puede llegar a la virola y al mango. Evita también los secadores, los radiadores y la luz solar directa: el calor concentrado puede deformar las cerdas sintéticas o agrietar los mangos de madera.

Después de absorber el agua, coloca cada brocha en horizontal sobre una toalla, con las cerdas sobresaliendo del borde de la encimera. Así circulará mejor el aire alrededor de todo el cabezal. La mayoría de las brochas pequeñas se secan durante la noche, mientras que las más densas para el rostro pueden necesitar 24 horas o más.

Lava las brochas después de tu última aplicación de maquillaje del día, en lugar de hacerlo justo antes de necesitarlas. Yo suelo limpiarlas por la noche y alternar dos brochas para base; así no tengo que preocuparme si una sigue algo húmeda a la mañana siguiente.

Comprueba que todas las brochas estén completamente secas antes de guardarlas en una bolsa cerrada o en un cajón. La humedad retenida puede favorecer los malos olores y acortar su vida útil. Una vez secas, guárdalas en un vaso limpio, una funda transpirable o un organizador con tapa, lejos de las zonas húmedas del baño.

¿Puedes usar lavavajillas, vinagre o alcohol?

El lavavajillas puede eliminar una base grasa, pero muchas fórmulas son más fuertes de lo necesario y pueden contener perfume o ingredientes diseñados para eliminar la grasa incrustada de la cocina. Si es tu única opción, usa una gotita de una fórmula suave y sin perfume, aclara muy bien y evita convertirlo en tu limpiador habitual para las brochas delicadas.

El vinagre no sustituye al jabón. Puede ayudar con los olores si se diluye adecuadamente, pero su acidez puede afectar a algunas cerdas, acabados o adhesivos. Mezclar vinagre con bicarbonato neutraliza en gran medida ambos ingredientes y produce efervescencia, no un lavado más eficaz.

El alcohol de uso externo de alta graduación se evapora rápidamente y a veces se utiliza en entornos profesionales para la higienización de superficies, pero empapar las brochas con frecuencia puede resecar las fibras naturales y debilitar sus componentes. Nunca mezcles productos químicos de limpieza y mantén el alcohol alejado de llamas y fuentes de calor.

Para limpiar las brochas de maquillaje en casa de forma habitual, el agua y el jabón suave siguen siendo la opción más sencilla. Son asequibles, eliminan eficazmente los aceites del maquillaje y tratan con más suavidad las brochas cuando se usan correctamente. Elegir limpiadores concentrados, botellas rellenables o pastillas sólidas con poco envase también puede reducir los residuos.

Nuestra conclusión

Una mujer de piel luminosa se maquilla con una brocha limpia ante un tocador de lujo.
Una mujer de piel luminosa se maquilla con una brocha limpia ante un tocador de lujo.

Saber limpiar las brochas de maquillaje en casa se resume en cuatro principios: usar un limpiador suave, evitar que entre agua en la virola, aclarar por completo y dejar secar todas las brochas en horizontal. Una rutina semanal o quincenal ayuda a evitar la acumulación de maquillaje viejo, sebo y residuos de productos, a la vez que conserva la forma y la suavidad de tus herramientas.

Empieza por las brochas que utilizas para productos líquidos y continúa con el resto de tu colección. Lavarlas con cuidado solo lleva unos minutos por brocha y, por lo general, notarás enseguida una aplicación más limpia y unas cerdas más suaves al tacto.

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